
Jonathan Barros (33-1-1, 18 K.O) derrotó al panameño Celestino Caballero (34-4-0, 23 K.O) en fallo dividido en Junín, Mendoza y retuvo de esta forma su cetro pluma AMB. Las tarjetas fueron localistas y el combate mereció otro desenlace.
Áspero escollo debía afrontar el púgil nacido en Guaymallén, quien enfrente tenía nada más y nada menos que al ex campeón supergallo FIB y AMB. Haciendo honor a estos pergaminos, "Pelenchín" Caballero plasmó su superioridad desde el primer asalto, marcando el ritmo de pelea, eludiendo eficazmente los poco claros intentos de Barros y enviando a la lona al local con un artesanal uppercut.
Tardó dos asaltos el campeón en reacomodar sus ideas e intentar hallar un camino para conectar al caribeño. Si bien es cierto que con el suceder del combate el nivel de "Yoni" ascendió, impactó en varias oportunidades a Caballero e incluso ganó algunos asaltos, fue siempre el visitante quien se mantuvo más contundente.
La gran utilización de su altura, mayor alcance de brazos y experiencia para trabar y defenderse permitieron que "Pelenchín" se llevara la mayoría de los rounds e incluso derribara a Barros nuevamente en el noveno asalto a través de un certero cross.
El final de la pelea no dejaba dudas para las tarjetas extraoficiales: clara victoria del panameño. Sin embargo, la localía evidentemente jugó un papel protagónico cuando dos de los jurados vieron ganador al argentino (vergonzosa la labor de César Ramos, al otorgar seis puntos de ventaja al campeón), quien de esa manera realizó exitosamente la segunda defensa de su cetro.
Una verdadera lástima el fallo final, puesto que son estos hechos los que ennegrecen el noble deporte de los puños y tiran por la borda el trabajo hecho por los principales protagonistas, los boxeadores, durante meses en el gimnasio.
Áspero escollo debía afrontar el púgil nacido en Guaymallén, quien enfrente tenía nada más y nada menos que al ex campeón supergallo FIB y AMB. Haciendo honor a estos pergaminos, "Pelenchín" Caballero plasmó su superioridad desde el primer asalto, marcando el ritmo de pelea, eludiendo eficazmente los poco claros intentos de Barros y enviando a la lona al local con un artesanal uppercut.
Tardó dos asaltos el campeón en reacomodar sus ideas e intentar hallar un camino para conectar al caribeño. Si bien es cierto que con el suceder del combate el nivel de "Yoni" ascendió, impactó en varias oportunidades a Caballero e incluso ganó algunos asaltos, fue siempre el visitante quien se mantuvo más contundente.
La gran utilización de su altura, mayor alcance de brazos y experiencia para trabar y defenderse permitieron que "Pelenchín" se llevara la mayoría de los rounds e incluso derribara a Barros nuevamente en el noveno asalto a través de un certero cross.
El final de la pelea no dejaba dudas para las tarjetas extraoficiales: clara victoria del panameño. Sin embargo, la localía evidentemente jugó un papel protagónico cuando dos de los jurados vieron ganador al argentino (vergonzosa la labor de César Ramos, al otorgar seis puntos de ventaja al campeón), quien de esa manera realizó exitosamente la segunda defensa de su cetro.
Una verdadera lástima el fallo final, puesto que son estos hechos los que ennegrecen el noble deporte de los puños y tiran por la borda el trabajo hecho por los principales protagonistas, los boxeadores, durante meses en el gimnasio.
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